GUATEMALA, 4 DE AGOSTO DE 1999

Ex luquistas se defienden de secuestros

Familiares de víctimas del conflicto armado reclaman justicia y verdad.

Por equipo de investigación.


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El alcalde de Nueva Santa Rosa, Pedro García Arredondo, no teme sujetarse a la ley.
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Las acusaciones de Adriana Portillo contra German Chupina Barahona y Pedro García Arredondo por la desaparición de tres adultos e igual número de menores, parecen no poner en apuros a los ex funcionarios del régimen de Romeo Lucas García.

Los sindicados niegan haber ordenado o tolerado violaciones a los Derechos Humanos a principios de la década de 1980.

Portillo hizo pública la denuncia la semana última contra las fuerzas de seguridad luquistas, por el secuestro de seis personas, perpetrado en septiembre de 1981. El hecho tuvo lugar en una casa que ocupaban militantes de la disuelta Organización del Pueblo en Armas.

García Arredondo, ex jefe del Comando Seis, exigió ayer pruebas, y se mostró dispuesto a acudir al llamado de la ley.

Asimismo, trascendió la declaración prestada en marzo por Chupina Barahona, director de la Policía Nacional en el momento de los hechos, en el Ministerio Público, MP.

Sin responsabilidad

"A mí no me consta nada de la denuncia. Todo es falso, ya que no hubo necesidad de que yo estuviera presente en esas situaciones, si es que existieron", enfatizó Chupina Barahona en la Fiscalía.

Ayer, en la tranquilidad de su despacho de la Alcaldía de Nueva Santa Rosa, Santa Rosa, García Arredondo exigió pruebas a Portillo, a quien, además, cuestionó.

"¿Por qué no fue sino hasta ahora que se me acusa? Si tengo algo que ver, que me citen a los tribunales", expresó con parquedad el jefe edil electo por el Frente Republicano Guatemalteco, FRG.

Confía en que esta sea una más de las denuncias que se presentarán en su contra y que no prosperarán. También está seguro de que nada le impedirá lograr, por tercera vez, ser alcalde de ese municipio.

Respeto y temor

A primera vista, García Arredondo infunde respeto, pero a la vez temor. Es un hombre de pocas palabras y que afirma administrar muy bien su tiempo. De martes a viernes atiende a los vecinos y el fin de semana, asuntos privados en su residencia capitalina.

"El viene en su vehículo, acompañado de un guardaespaldas, y casi no sale de su despacho. Allí duerme y come", dijo un vecino que pidió el anonimato.

Lo respaldan

Como muestra del apoyo que García Arredondo tiene en el seno de su partido, de los seis alcaldes eferregistas en Santa Rosa, el será el único en ir por la reelección.

"Lo del Comando Seis es pasado. Esa época fue tremenda para todos, nadie sabía quién estaba en contra de quién", justifica el diputado eferregista Gumercindo Donis, coterráneo de García.

"El fue empleado, simplemente", agregó en su defensa.

"Pareciera que fue otro Pedro el que hizo todo lo que a mí se me achaca", se excusó el ex jefe policial.

Sólo fueron jefes

Lo único que han aceptado Chupina Barahona y García Arredondo es haber estado al frente de sus cargos el 11 de septiembre de 1981, fecha en que fueron plagiadas las seis personas.

Como parte de las pruebas, Portillo presentó recortes de periódicos de ese entonces, donde aparece un comunicado del Ejército, que informa de lo encontrado en el lugar.

No obstante, Chupina Barahona, de 77 años, lo niega. "Soy inocente de esos hechos, y solicito permanecer en libertad", enfatizó en el MP.

Mientras tanto, Portillo y su esposo retornaron ayer a Estados Unidos, sin que el caso avance.

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Acusación en MP

Adriana Margarita Portillo formalizó acusación en contra de funcionarios del régimen luquista por la desaparición de Adrián Portillo Alcántara, Rosa Elena Muñoz Latín, Alma Argentina Portillo Muñoz y sus hijas Glenda Corina y Rosaura Carrillo.

La acusación es promovida en contra de Donaldo Alvarez Ruiz, German Chupina Barahona, Pedro García Arredondo y Manuel de Jesús Valiente Téllez, este último ya fallecido, encargados de las fuerzas de seguridad en el mandato del general Romeo Lucas García.

Adriana Margarita y Manuel Alfonso Portillo, ciudadanos guatemaltecos residentes en Chicago, EE.UU., sindican a los ex funcionarios de haber sido los autores intelectuales del secuestro de sus familiares, ocurrido el 11 de setiembre de 1981, y su posterior desaparición, después de un cateo efectuado por las fuerzas de seguridad en la casa ubicada en la 2a. avenida 1-57 zona 11, y en la zona 1, ambas en la capital.

Hasta el momento sólo Chupina Barahona ha prestado declaración, pero niega todo.