RIGOBERTA MENCHU TUM:
UNA VERDAD QUE DESAFIA AL FUTURO
20 de enero, 1999 - de Fundacion Rogoberta Menchu Tum comunicado de prensa
En las ultimas semanas, publicaciones aparecidas en medios de comunicacion de diferentes paises han pretendido poner en tela de juicio el testimonio de Rigoberta Menchu Tum, a partir de la publicacion del trabajo de un investigador norteamericano que intenta desmentir la historia reciente de Guatemala - que hoy reconocen el mundo y las que fueron partes de su conflicto interno- cual si se tratara de la invencion ideologizada de una izquierda a la que se acusa, a la vez, de manipular a la persona y fabricar el mito que encarna hoy la Premio Nobel de la Paz.
Cuando las conmemoraciones del V Centenario parecian haber dejado atras la prepotencia y los complejos de superioridad de los que escribieron hasta ahora la historia desde la conquista, hoy vemos como algunos festejan con inocultable entusiasmo la aparicion de estos nuevos cronistas que pretenden volver a poner en su lugar -en el de siempre- a quienes tuvieron la osadia de anadir a la Historia Oficial la parte que le faltaba: la vision de los conquistados. Y lo hacen amparados en el presunto rigor cientifico que les confiere el hecho de hablar a nombre de la Academia estadounidense.
Sin embargo, diez anos de devaneos para armar una version hecha de los retazos de entrevistas de dudosa seriedad, no son ya suficientes para modificar esta nueva Historia ni, mucho menos, para retroceder al mito que veia al indigena como menor de edad, ignorante e incapaz de tomar decisiones por si mismo. No se puede continuar apelando a esa vision paternalista segun la cual siempre fueron otros los que decidieron su suerte, sean estos los peninsulares que llegaron a hacerse la America hace 500 anos o quienes no pueden consentir que los levantamientos legitimos de ayer y de hoy sean expresiones genuinas de las ansias de libertad y redencion de los pueblos a quienes se les nego el derecho a ser ellos mismos.
La campana de opinion que este trabajo ha desatado se destapa en un momento en que la moda de la mentira necesita validar el derecho a mentir impunemente, invirtiendo los valores de honestidad que hasta ahora habian tenido que demostrar las personalidades publicas. Tampoco parece casual la coincidencia con la receta del castigo -hasta el aniquilamiento, si es preciso- a quienes se empenen en defender su derecho a la diferencia.
El testimonio de Rigoberta Menchu tiene el valor de constituir el relato no de un testigo sino la vivencia de una protagonista y la interpretacion de lo que vieron y lloraron sus ojos, lo que oyeron sus oidos y lo que a ellos les contaron. Ningun testimonio puede ser visto como un reportaje periodistico, ni como la descripcion neutral de una realidad ajena. El de Rigoberta Menchu tiene la parcialidad y el coraje de una victima que, ademas de lo que tuvo que sufrir en carne propia, se vio obligada a asumir como historia personal las atrocidades que vivio su pueblo. Sus muertos muertos estan y eso no lo niegan ni el investigador, ni sus fuentes, ni los firmantes de la paz que puso fin a la tragedia guatemalteca. No importa si los quemaron vivos o ya muertos, con kerosene o con fosforo blanco y nadie tiene derecho ni autoridad para regatearle el dolor que su corazon ha sentido y siente.
Ninguna de las supuestas inexactitudes, exageraciones u omisiones que se pretenden demostrar en el mencionado texto restan meritos ni debilitan la verdad del testimonio de Rigoberta Menchu. Antes bien, en 1983, el mismo contribuyo no solo a denunciar los aberrantes crimenes que se cometian en esta parte del mundo, sino a salvar la vida de muchos de los protagonistas y las de sus familias, ya se trate del resto de la suya propia, la de las monjas que la protegieron, la de los indigenas y campesinos que compartieron su suerte con ella, o la de los combatientes que entendieron el camino de la guerrilla como la unica salida a la situacion de oprobio que enfrento su pueblo por mas de cuatro decadas.
El camino por el que opto Rigoberta Menchu, a diferencia de lo que hoy pretenden sus detractores, fue el de involucrar a la conciencia internacional -hasta entonces ajena a aquella realidad- en el drama de su pueblo, el de unir su voz a las de quienes reclamaban una solucion justa, democratica y pacifica al conflicto guatemalteco y el reconocimiento de la realidad neocolonial a la que aun hoy continuan sometidos la mayoria de los pueblos indigenas en America y el resto del mundo, buscando derribar el muro de impunidad y silencio con que los poderosos ocultaron dicha realidad.
Aquel camino llevo a Rigoberta Menchu al Premio Nobel de la Paz, y este contribuyo, de manera efectiva, a abrir el camino para la paz en Guatemala y el reconocimiento de la situacion y las demandas indigenas expresado en la declaratoria del Ano y el Decenio Internacional para las Poblaciones Indigenas. Este camino es por demas elocuente de la personalidad, altura moral y liderazgo de la senora Menchu y desmiente sobradamente la imagen que esta infamante publicacion y la campana de quienes se han hecho eco de ella pretenden ahora difundir.
A estas alturas, y ya lejos de los deslumbrantes festejos y conmemoraciones de 1992, podemos evidenciar el debilitamiento de los compromisos que se asumieron entonces y el de la voluntad politica de muchos de los actores para llevarlos adelante. La agenda que la lucha de los pueblos indigenas lego al Decenio se ha venido vaciando de sus promisorios contenidos y su tramitacion esta amenazada por la indiferencia de los gobiernos y los organismos internacionales, a la que se suma la creciente desmovilizacion de algunas organizaciones indigenas.
Es motivo de preocupacion constatar que en muchos circulos de poder en el mundo aumenta la valoracion de los indigenas como un obstaculo para la estabilidad del orden imperante y un peligro potencial por la acumulacion de descontento y frustraciones. Pareciera que con el fin de la guerra fria, algunos necesitan encontrar nuevos enemigos para prolongar la confrontacion.
En este escenario, los ataques a los que hoy nos referimos amplian su significado y buscan poner en cuestion ya no solo este o aquel testimonio, sino la verdad de la historia colonial que todos los Estados del mundo reconocieron al nombrar a Rigoberta Menchu como Embajadora de Buena Voluntad del Ano Internacional para las Poblaciones Indigenas, y enterrar en el olvido los compromisos adquiridos.
En este fin de milenio, constatamos la preocupante ampliacion de las condiciones de pobreza, inequidad, intolerancia y marginacion que afectan a las mayorias en nuestras naciones, haciendo incomprensible que los adelantos de la ciencia y la tecnologia y los avances de la modernidad no se traduzcan en soluciones a esta problematica. Por el contrario, esa realidad en la que el indiuvidualismo y el inmediatismo acrecientan la injusticia deja abierto el camino para el surgimiento y la profundizacion de los conflictos que amenazan la paz.
Al iniciar este ano, con el que finaliza un siglo marcado por las guerras y la confrontacion fratricida, deseamos enfatizar la demanda de un nuevo orden civilizatorio, fundado en el reconocimiento de la pluralidad y el respeto a la diferencia, en la tolerancia y el dialogo, en el desarrollo que lleva a la equidad y en la verdad que lleva a la justicia; valores que resumen la etica de paz que ha testimoniado, con su vida, Rigoberta Menchu.
Este pronunciamiento es un llamado a la conciencia publica, a las organizaciones sociales, a los gobiernos y los organismos del sistema internacional a reanimar la reflexion critica, reafirmar los compromisos y renovar la decision y voluntad de encarar las deudas que tiene la humanidad con la historia que hasta hace pocos anos se nego a reconocer.
Mexico, enero de 1999
FUNDACION RIGOBERTA MENCHU TUM